El final de Los Soprano
Se han escrito muchas cosas sobre el final de tan exitosa serie, algunas malas, otras buenas… Yo creo que en el fondo era lo que querían conseguir productores, guionistas, etc. Una saga tan premiada y con tantos seguidores no podía acabar de una manera “normal”, ya fuese para bien con un Tony que sale impune de todos los cargos que le imputan, o de una manera trágica con su muerte o la de algunos de los suyos. De esta manera queda un final abierto para que cada uno se coma el coco un poco más.
La familia no podía acabar bien.
Está claro que sólo hay dos finales posibles para Tony, o se lo cargan o lo pilla el FBI, y por lo que pasa en los últimos minutos del capítulo final, todo parece indicar que va a ser lo primero. De todas maneras, nos han dado el gustazo de no ver caer al gran Tony Soprano, y eso para mi ya es un punto a su favor.
Volvamos a la última escena. Desde que Tony entra en el restaurante se le nota intranquilo, conocedor de que algo malo le va a pasar. Las continuas miradas de ciertos clientes hacia la mesa donde están los Soprano, son muy sosopechosas. La entrada de unos afro-americanos también nos quiere dar una pista, ya que fueron dos tipos de la misma etnia los que se intentar cargar a Tony por primera vez. Y por último esta su hija Meadow , que entra en el local después de haber intentado aparcar el coche, y nos resaltan muy bien que lo consigue a la tercera. (A Tony en toda la serie se lo intentan cargar dos veces). ¿Quizás a la tercera sea la vencida?. La última es para mi la decisiva, y tenemos que recordar la conversación de Tony con su cuñado Bobby Baccala en el barco: “no oirás nada, probablemente no oigas nada cuando pase…” La serie acaba con un primer plano de Tony Soprano seguido de once segundos con la pantalla en negro sin oirse nada.
Esta es la última escena de Los Soprano.

